El concepto ‘flipped classroom’ o aula invertida

La educación virtual ha hecho florecer nuevos conceptos y enfoques en las metodologías de aprendizaje como el ‘flipped classroom’ o aula invertida.

En este artículo os explicamos en que consiste este nuevo enfoque y que ventajas aporta a la formación ‘online’.

En el artículo del pasado miércoles, en el que os explicábamos como se ha reinventado la formación ‘online’, surgían un seguido de nuevos conceptos como el e-learning, el e-learning móvil o m-learning (que explicamos en el post de ayer) y el ‘flipped classroom’ o aula invertida.

Hoy os queremos explicar en que que consiste este último concepto y que ventajas aporta a la formación virtual.

¿Qué es la aula invertida?

La aula invertida o flipped classroom es un término acuñado por dos profesores de química americanos, Jonathan Bergmann y Aaron Sams, que idearon una solución para evitar que los alumnos perdieran clases, por ejemplo por enfermedad.

Para ello grababan los contenidos a impartir y los distribuían entre sus alumnos para que los visualizaran en casa antes de la clase. A continuación el trabajo en el aula consistía en realizar proyectos para poner en práctica los conocimientos adquiridos y resolver dudas, invirtiendo así las actividades con respecto al modelo tradicional. Comprobaron que con este nuevo enfoque las calificaciones de los alumnos mejoraban.

La clase invertida intenta cambiar el orden clásico en que se ha enseñado durante muchos años: un profesor que enseña teoría y manda deberes para casa. Ahora se trata de sacar del aula todo lo que el alumno puede hacer de forma autónoma, gracias a los vídeos, animaciones y materiales audiovisuales para dispositivos móviles, y que el profesor saque partido a la interacción social de tener todo un grupo unido. Por ejemplo, hacer prácticas en grupo, juegos, provocar discusiones y que el profesor tenga más oportunidades de convertirse en líder del grupo para personalizar el aprendizaje hasta donde sea posible.

Un nuevo enfoque integral para incrementar el compromiso y la implicación del alumno en la enseñanza haciendo que forme parte de su creación, permitiendo que el profesor pueda dar un tratamiento más individualizado y, cuando se realiza con éxito, abarcando todas las fases del ciclo de aprendizaje: Conocimiento, Comprensión, Aplicación, Análisis, Síntesis y Evaluación.

Las ventajas que aporta la aula invertida a la formación ‘on-line’ son variadas, entre las que caben destacar las siguientes:

  • La capacidad que le permite al docente de destinar el tiempo de clase a otro tipo de actividades más individualizadas con los alumnos.
  • La potenciación del ambiente colaborativo al aplicar una distribución no lineal de las mesas en el aula.
  • El fomento de la colaboración del alumno y, por tanto, el refuerzo en su motivación.
  • La accesibilidad a la información y a los contenidos por el alumnado en cualquier momento.
  • La involucración de las famílias en el proceso de aprendizaje.

Para concluir podemos afirmar que, aunque esta filosofia de impartir clases no es el remedio definitivo contra el aburrimiento y la desmotivación en la formación ‘online’, si que se demuestra, en la mayoria de los casos, más efectiva que el modelo tradicional.

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